Comida sana

Patatas fritas: calorías y receta ligera

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Son, sin duda, una de las preparaciones culinarias más populares: las patatas fritas recogen los favores de adultos y pequeños, para un plato realmente inmortal.

Por su irreprimible sabor, esta forma de cocinar las patatas es escogida tanto como temtempié como acompañamiento de los platos primordiales y, en las últimas décadas, se ha transformado asimismo en uno de los símbolos de el alimento veloz.

Si bien esta asociación puede sugerir un plato que no es absolutamente saludable, realmente, con las medidas convenientes, aun las patatas fritas pueden ser incluidas en una dieta saludable, basada en la dieta mediterránea, pero …  ¿cuáles son las calorías y los valores nutricionales, como la receta para una versión ligera?

Como se puede adivinar, las peculiaridades nutricionales de las patatas fritas pueden cambiar dependiendo de la manera de freírlas, particularmente del género de aceite empleado, así como de otros muchos factores.

Patatas fritas: orígenes y alteraciones

Las patatas fritas, como su nombre señala, son un comestible hecho a base de patatas, estas últimas cortadas en rodajas alargadas, en forma de un fino paralelepípedo. Si bien en la imaginación común están asociados a la tradición culinaria americana, puesto que son muy habituales en el extranjero, realmente son nativos de Bélgica: en verdad, en el país tenemos patentiza de esta receta desde mil setecientos.

La preparación acostumbra a ser sencillísima y, tal vez aun dada la relativa baratura de los ingredientes, esto ha tolerado una enorme difusión. Una vez cortadas en rodajas, las patatas se sumergen en la fritura: en Bélgica la versión tradicional emplea sebo de vacuno, una grasa de origen animal, al tiempo que en otros países se prefieren los aceites vegetales, como las semillas, el cacahuete o bien el aceite de oliva.

Tras suprimir el exceso de grasa o bien aceite, se consumen de manera inmediata o bien se aromatizan con sal y condimentas. De manera frecuente se combinan con salsas como la mahonesa o bien el kétchup.

Comunes en los países de habla inglesa, las patatas fritas han encontrado diferentes definiciones en el planeta. En los USA se les llama “french fries“, para distinguirlas de las patatas delgadas y redondas llamadas “chips“.

En el R. Unido, en cambio, son las llamadas “chips” las que representan a las patatas en bastón, al tiempo que las redondas se llaman “crisps“. Desde el punto de vista nutricional, las patatas fritas son un comestible muy calórico: para cien gramos de producto realmente hay unas 315 calorías.

No obstante, como ya se ha citado al principio, este valor puede cambiar en dependencia del género de tubérculo escogido, como del aceite empleado para freír. De este peso, cuarenta y un gramos están representados por hidratos de carbono, quince por grasas y tres con cuatro por proteínas, al paso que la ingesta nutricional se complementa con minerales como el sodio, el potasio, el calcio y el magnesio, como con vitaminas del conjunto B.

Si bien las patatas son una fuente interesante de vitamina C, esta última es termolábil y por consiguiente se pierde a lo largo de la cocción.

Las patatas fritas pueden ser un comestible que se incluye, en ocasiones, en la dieta mediterránea: si se consumen con moderación, en verdad, no solo satisfacen el paladar, sino asimismo pueden facilitar la digestión.

Ciertos géneros de comestibles fritos estimulan la secreción de jugos gástricos por el estómago, acelerando la absorción de los comestibles. Para hacerlos sanos, no obstante, es preciso prestar atención al aceite de fritura escogido, preguntando sobre el punto de humo para eludir la liberación de substancias tóxicas.

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El aceite de oliva virgen extra, generalmente usado en el campo familiar, tiene un alto punto de humo (unos doscientos diez-doscientos cuarenta y dos grados), seguido por el de las semillas de sésamo o bien cacahuetes, entre ciento ochenta y doscientos treinta grados.

Esta variabilidad depende del nivel de refinación del aceite. De nuevo, es una gran idea consumir patatas fritas que estén sutilmente doradas y no quemadas, en tanto que estas últimas podrían representar un peligro para la acrilamida, una substancia que es tóxica para el cuerpo.

Receta ligera de patatas fritas

Una buena receta ligera de patatas fritas consiste en reemplazar la fritura por la cocción al horno: es suficiente con poner el tubérculo cortado en una bandeja para enhornar, anteriormente humectada con 2 cucharadas de aceite de oliva, y ponerlo en el horno a lo largo de unos veinticinco minutos a ciento ochenta-doscientos grados.

Si no deseas dejar de freír, es bueno escoger aceites de alto valor nutritivo, como el aceite de oliva virgen extra: ciertos aconsejan escaldar las patatas a lo largo de dos minutos en agua hirviendo con una cucharada de vinagre, y después freírlas como siempre, a fuego moderado para eludir que se quemen.

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