Alimentación sostenible

Mozzarella de búfala: características y calorías

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Entre los productos lácteos más populares, se encuentra la mozzarella de búfala que pertenece a la vasta familia de los quesos frescos, si bien sus componentes básicos y el proceso de preparación la transforman en un alimento con un sabor único, distinguible a primera vista.

Para ser definida como tal, la mozzarella de búfala debe prepararse solamente con leche de búfala fresca y entera, que es el resultado de un procedimiento especial que se centra en la manipulación de la pasta filatinosa reducida en diversas formas, desde las cerezas tradicionales hasta la trenza que pasa mediante los nudos y el simple corte redondeado.

Características

Mozzarela al pesto con tomate
Aunque es cierto que la forma dada a la mozzarella de búfala puede variar, es igualmente indiscutible que esta quesería tiene peculiaridades peculiares que pueden representar rasgos propios y también índices de autenticidad. Este queso fresco debe ser de color blanco con tendencia a un tono porcelánico sin matices amarillentos, llano en su superficie pero bastante poroso en su interior, rico en lactosuero que debe salir del primer corte.

La mozzarella de búfala, además, debe tener una suerte de corteza fina que siempre y en todo momento continúa suave sin secarse, desprendiendo un aroma de manera frecuente llamado “almizclado” y similar al de la leche fresca. En lo que se refiere al sabor, desde el primer mordisco hay que percibir el habitual sabor ácido que se extiende velozmente por la boca.

Propiedades nutricionales

La lista de propiedades y virtudes nutricionales de la mozzarella de búfala es muy larga, hasta el punto de que este producto artesanal se cuenta entre los comestibles que pueden aportar beneficios para la salud gracias a la baja ingesta de sal, así como al alto contenido de antioxidantes considerados aliados válidos para favorecer la regeneración de la membrana mucosa del intestino y combatir los radicales libres responsables del envejecimiento celular.

Además de las valiosas vitaminas, como las de los grupos A, Y también, D y, sobre todo, B, las mozzarellas de leche de búfala contienen calcio y poco sodio. También hay dosis altas de grasa y proteínas de alto valor biológico que, no obstante, no dificultan la digestión de este alimento. Además de esto, la mozzarella de búfala se caracteriza por unos niveles de lactosa que no comprometen su alta digestibilidad.

Contenido calórico

La mozzarella de búfalo no es uno de los alimentos ricos en calorías, tanto que cien gramos de este queso aportan unas doscientos ochenta calorías. Lo que marca la diferencia, especialmente en el contexto de una dieta dirigida a la pérdida de peso, es la cantidad de producto consumido y en especial la combinación con otros alimentos que pueden aumentar significativamente el número de calorías absorbidas. El contenido de colesterol asimismo es bastante limitado, llegando a unos cincuenta y seis mg cuando se considera una porción de 100 gramos.

Por último, para garantizar un consumo ideal de mozzarella de leche de búfala, es importante proseguir ciertas reglas básicas:
– guardarlo en su suero a temperatura entorno y consumirlo en dos días;
– transportarlo en contenedores de poliestireno cerrados herméticamente con espacio para almacenar la bolsa con el queso fresco y su líquido;
– no lo ponga en el refrigerador o congelador a menos que se utilice solo como ingrediente para la preparación de otros platos, pero no para gozarlo solo.

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